La construcción en Misiones atravesó un 2025 crítico y comenzó 2026 sin señales claras de recuperación. Así lo describió Eliana Epelbaum, presidenta de la Cámara Misionera de Empresas Constructoras y Afines (CAMECA), quien advirtió que el recorte de fondos nacionales para vivienda, infraestructura y caminos impactó de lleno en el entramado productivo local y forzó a las pymes a replegarse para sostener empleo y continuidad operativa.
“Estamos comenzando este nuevo año preocupados y ocupados en la provincia tratando de revertir esta situación porque sabemos que para nosotros es un contexto de crisis, que ya fue el año pasado y continúa este año”, afirmó Epelbaum.
En ese marco, señaló que “el recorte de los convenios y fondos nacionales para lo que es vivienda, agua, infraestructura, caminos, para nosotros fue un abandono total al desarrollo territorial”. La dirigente remarcó además el rol social del sector: “La construcción emplea a trabajadores con baja calificación. Esto moviliza el mercado”.
La titular de CAMECA explicó que la estrategia de supervivencia se apoyó en la coordinación con el Estado provincial. “Estamos trabajando en coordinación con la provincia, con los distintos organismos, mediante nuestra mesa de trabajo donde nos unimos lo público y lo privado, más que nada los que hacemos obra pública, con la prioridad de seguir acompañando y continuar con las obras que son prioridad desde las decisiones políticas”, sostuvo.
“Eso nos permite continuar. El mantenimiento de una pyme es muy difícil y estamos tratando, mediante esta mesa de diálogo, de mantener a todas las firmas constructoras de la provincia”, agregó.
Consultada por el impacto de la recesión en la estructura de las empresas, Epelbaum fue directa: “Por supuesto, todos nos hemos achicado. Hemos tratado de mantener a nuestros especialistas, a nuestros técnicos y obreros de la construcción. Son pymes familiares con empleados de 20 o 30 años que no nos queremos desprender; es mano de obra especializada”. En esa línea, subrayó el objetivo inmediato: “Nos achicamos, pero tratamos de sobrevivir este tiempo para que vengan tiempos mejores y se vuelva a retomar lo que es la obra pública”.
Sobre la incertidumbre financiera del sector público, la dirigente reconoció preocupación, aunque destacó la planificación conjunta. “Nos preocupa muchísimo y nos ocupa también. Estamos trabajando con una planificación en cuanto a las órdenes que recibimos dentro de las políticas provinciales, tratando de acudir y terminar las obras que sean prioridad”, dijo. Y aclaró el vínculo contractual: “Somos contratistas de la provincia, respetamos su plan de obra y estamos para continuar”.
La tensión en la cadena de pagos también apareció en el diagnóstico. “Todas las cargas impositivas y la responsabilidad de estar al día con los trabajadores llevan una frecuencia de pago con proveedores; se hacen convenios y se trata de flexibilizar los pagos. Es un trabajo diario y continuo para mantener las pymes”, describió.
En cuanto a perspectivas, Epelbaum remarcó: “Sabemos que va a ser un año difícil, pero continuamos, tratamos de sobrevivir como lo hicimos en 2025. Tenemos muchas ganas de seguir trabajando y contamos con el apoyo del gobierno de la provincia; estamos esperando que nos marquen las obras que son prioridad”.
De cara a los próximos meses, anticipó un foco concreto: “Antes del inicio de clases se establecen las obras de arreglo de escuelas: arreglos menores, funcionalidad, sanitario y electricidad, para que las escuelas estén en condiciones para marzo”. En el ámbito privado, aclaró que la actividad dependerá del capital y la inversión: “No todos tienen la oportunidad de invertir, pero hay movimiento”.
Fuente(Misionesonline)



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