Las autoridades confirmaron que el presunto atacante, era un chico de 17 años con vestido y cabello castaño llamado Jesse Strang que se identificaba como una persona trans (mujer), el mismo fue encontrado muerto con una herida que aparentemente se infligió a sí mismo, sin que se considere ahora una amenaza en fuga para la comunidad. En total, el balance oficial habla de nueve fallecidos y 27 heridos, entre ellos dos con lesiones graves evacuados en helicóptero.
Durante los primeros momentos del caos, los estudiantes siguieron los protocolos de seguridad y se atrincheraron en salones, cerrando puertas, bloqueando entradas y escondiéndose en armarios y rincones. Testigos afirmaron que varios alumnos lograron llamar a sus familias durante el ataque, pidiendo oración y apoyo, mientras la angustia era inmensa y se desconocía la magnitud del peligro.
La comunidad de Tumbler Ridge, acostumbrada a una vida tranquila en las faldas de las Montañas Rocosas, quedó devastada. El distrito escolar anunció la suspensión de actividades en la escuela secundaria y la primaria por el resto de la semana, mientras se ponían en marcha servicios de apoyo psicológico y consejería para estudiantes, familias y personal.
El Centro de Salud local activó el “Código Naranja”, protocolo para incidentes con múltiples víctimas, con el fin de manejar la afluencia de heridos y estabilizar la situación. Autoridades sanitarias y policiales subrayaron que no hay riesgo inminente para el público, pero que el impacto psicológico en la comunidad será profundo y duradero.
La RCMP destacó la rápida respuesta de equipos de emergencia y de la comunidad, y lamentó el costo humano de la violencia armada en un lugar generalmente considerado seguro. El incidente agranda el debate en Canadá sobre la prevención de tiroteos en escuelas y la necesidad de fortalecer protocolos de seguridad sin sacrificar el ambiente de convivencia.
Para muchas familias presentes, cada llamada o mensaje de un hijo atrincherado se convirtió en un clamor a Dios. En un contexto de terror, la oración y el apoyo mutuo surgieron como refugio, recalcando que este suceso destaca la necesidad de oración por escuelas, familias y legisladores, para que se busquen soluciones que protejan la vida de los niños y se restaure la paz.
Fuente(Bibliatodo Noticias)





